martes, 4 de septiembre de 2007

ASPECTOS TERRITORIALES DE LA PROSTITUCIÓN


Aspectos territoriales de la prostitución masculina vinculada con el turismo sexual en Acapulco

Salvador Yolocuauhtli Vargas Rojas*, Brenda Alcalá Escamilla**
Instituto de Geografía, UNAM
yolocuauhtli@yahoo.com.mx*; dotsinha@hotmail.com**

Resumen
El objetivo de este estudio es demostrar las relaciones que hay entre la dinámica territorial de la prostitución masculina hombre-hombre con los servicios turísticos en Acapulco; y explicar la dimensión territorial del turismo sexual en este centro turístico. El artículo muestra las investigaciones anteriores sobre turismo sexual en el mundo y México; analiza la distribución territorial de las áreas propensas al sexoservicio de varones en el puerto de Acapulco, y finalmente evidencia las relaciones entre los servicios turísticos y la prostitución masculina.

Palabras clave: Turismo sexual, prostitución masculina, Acapulco.

Introducción
El presente artículo se deriva del proyecto de investigación “Dimensión territorial del turismo sexual en México” que se lleva a cabo en el Instituto de Geografía de la UNAM. Debido a las implicaciones del turismo sexual en México y a la relevancia que el tema ha generado en el ámbito internacional, dicho proyecto tiene por objetivo realizar una exploración del turismo sexual en el país.
La hipótesis es que la diversificación de los servicios turísticos de los centros turísticos —entre ellos Acapulco— ha generado nuevos espacios de los servicios sexuales brindados por hombres; es decir, de la prostitución masculina; la cual se ha apropiado de lugares orientados a satisfacer los deseos sexuales de los turistas varones.
Territorio, turismo, prostitución y diversidad sexual son los cuatro elementos a integrar en esta investigación para comprender la dinámica del turismo sexual en el territorio nacional. Para los objetivos del proyecto, los centros turísticos se clasifican en tres tipos: ciudades fronterizas, centros urbanos y centros litorales nuestro objeto de estudio son estos últimos, específicamente el puerto de Acapulco.
La importancia de esta investigación radica en la necesidad de conocer la organización espacial del sexoservicio masculino en Acapulco, con el fin de atender a poblaciones con alto riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS); ya que la prostitución masculina, a diferencia de la femenina, no está incluida en los programas preventivos de las instituciones de salud local. Esto ha ocasionado que el riesgo aumente significativamente entre los sexoservidores (Córdova, 2003, 2004). De tal forma, la investigación permitirá revelar el comportamiento de la prostitución masculina y se pretende aportar elementos para plantear estrategias adecuadas en salud pública; en especial para reducir las ETS, pero también para disminuir otros problemas sociales que ponen en riesgo la seguridad de los turistas y de la población local, así como el comercio sexual infantil.
La elección de Acapulco como sitio de estudio y de análisis del turismo sexual, se debe a las siguientes consideraciones: es un centro turístico de playa tradicional; se ubica cerca de la capital del país; ofrece una gama de servicios accesibles a diferentes estratos socioeconómicos de la población; brinda una enorme diversidad de actividades recreativas y culturales, y además, ha destacado como un polo de atracción de turistas nacionales e internacionales. A partir de 1967, se consolidó como centro turístico masivo y se convirtió en pionero de la actividad turística nacional e internacional. Sin embargo, como la mayoría de los centros turísticos de México, no dispuso de una planeación adecuada que regularizara su expansión urbana y previera su deterioro ambiental (Ramírez, 1986).
Actualmente, se diferencian tres zonas en el puerto, que son: Acapulco Tradicional, área que se consolidó a finales de los años cincuenta y que está integrada por residencias, comercios de alcance local, hoteles accesibles a turistas con ingresos medios y bajos, y por un tradicional equipamiento para la recreación –Club de Yates (proyecto arquitectónico de Mario Pani), La Quebrada y el Parque Papagayo– ajeno a las nuevas tendencias de entretenimiento. Por su cercanía con la terminal marítima, esta zona recibe turistas extranjeros que llegan en los cruceros y visitan los atractivos culturales como la Catedral, el Zócalo, o el Fuerte de San Diego. Acapulco Dorado es la zona que experimentó el turismo temprano gracias a la construcción de los primeros grandes hoteles. Actualmente cuenta con lujosos hoteles, fraccionamientos y condominios, centros comerciales y varios sitios de recreación para turistas con ingresos superiores a los medios. Por último, Acapulco Diamante es la nueva zona de expansión turística, la más exclusiva y la preferida por los grandes inversionistas nacionales y extranjeros, para la construcción de hoteles, restaurantes y centros de diversión de alta categoría. En esta zona, la vida del turista se desarrolla al interior de las instalaciones hoteleras (Massieu, 1992; Sánchez y Propin, 1999).

Antecedentes
En los últimos años, la difusión del turismo sexual ha aumentado, principalmente en los países menos desarrollados, lo que ha motivado una gran cantidad de investigaciones relacionadas con el tema; las cuales datan de los años setenta y están enfocadas a los centros turísticos del Sureste Asiático. Durante los últimos quince años, estos estudios se extendieron hacia otras latitudes y otras modalidades, como la prostitución masculina dirigida a hombres y mujeres. Algunos trabajos utilizados para esta investigación son los artículos de Opperman “Sex Tourism” (1999); entre muchos otros. Además de éstos, existen publicaciones como la de Clift S. y Forrest S. “Gay Men and Tourism: Destination and Holiday Motivations” (1999), y la de Ryan “Sex Tourism: Marginal People and Liminalities” (2001).
En México, son escasas y recientes las publicaciones que hacen referencia al turismo sexual en el país. Algunas se enfocan hacia la explotación sexual infantil, como en el caso de Acapulco, donde se han escrito reportajes periodísticos que evidencian al lugar como un centro turístico vinculado con el comercio sexual de niños. Autores y reporteros, como Azaola (2000, 2003) y Díaz (2002), han realizado investigaciones sobre los nexos entre el turismo y la explotación sexual infantil; las cuales mencionan otros sitios turísticos que participan en esta actividad ilegal; pero, no existen estudios enfocados al vínculo entre prostitución masculina y la dinámica turística de la ciudad. Además, el estudio del turismo sexual en nuestro país no ha sido realizado desde un enfoque espacial, por lo que la novedad de ésta investigación es que aborda el tema de estudio a partir de tres elementos esenciales: sexualidad, territorio y turismo.

Metodología
La investigación se desarrolló en tres etapas que permitieron la obtención de la información. La primera consistió en la investigación documental sobre casos relacionados con la prostitución masculina en Acapulco. Las publicaciones hechas por Azaola (2000 y 2003); los reportajes de la revista Proceso (2002); y otros artículos, orientados a público gay, localizados en páginas de internet ayudaron a localizar los posibles lugares donde se oferta la prostitución masculina en Acapulco.
La segunda etapa consistió en la investigación de campo para obtener información a partir de entrevistas, para ello se diseñaron dos tipos. El primer tipo se aplicó a personas que declararon ser partícipes de la prostitución masculina y que sus clientes son predominantemente hombres. Se logró interrogar a quince sexoservidores que ofrecen sus servicios en distintos lugares, quienes compartieron sus testimonios acerca de los diversos espacios que frecuentan para contactar clientes de su mismo sexo; información que permitió establecer una tipología de los lugares. El segundo tipo de entrevista se aplicó a personas vinculadas con el tema, como directivos de centros de salud pública y coordinadores de asociaciones civiles, (ya que se consideraron como fuentes indirectas al fenómeno y, al mismo tiempo, como un recurso que posibilitó establecer un vínculo con los sexoservidores). Esta información contribuyó a conocer diferentes aristas del tópico, como la apreciación de las autoridades estatales en relación con la salud pública y las ETS, así como la percepción y las estrategias que llevan a cabo las asociaciones civiles con los sexoservidores que atienden a clientes varones.
Los datos obtenidos en las dos primeras etapas permitieron reconocer el ámbito geográfico identificando los lugares frecuentados por los trabajadores sexuales y aquellos que las autoridades estatales y las asociaciones civiles mencionaron. Por lo tanto, la tercera etapa consistió en realizar una investigación de campo con el fin de tener un acercamiento a los espacios donde se promueve el sexoservicio masculino para clientes del mismo sexo. Finalmente, a partir de la información que se obtuvo de las entrevistas y el recorrido en los sitios donde se lleva a cabo la prostitución masculina, se elaboró una cartografía que muestra los principales componentes espaciales relacionados con el sexoservicio masculino y los servicios turísticos.

Resultados
En Acapulco se identificaron dos áreas frecuentadas por los sexoservidores para los turistas. Una se encuentra en el Acapulco Tradicional y corresponde al Zócalo y al primer cuadro de la ciudad. Esta explanada se conforma por un kiosco y unas jardineras, alrededor de las cuales se concentra una gran cantidad de negocios de alimentos y artesanías, entre otros. Durante el día, convergen la población local y los turistas nacionales y extranjeros, que se acomodan en los restaurantes o en las bancas del parque a leer el periódico o disfrutar simuladamente del ambiente del lugar. Por la tarde, el Zócalo es invadido por varios estudiantes uniformados que provienen de secundarias cercanas a la zona y que se pasean con sus compañeros entre las jardineras. Alrededor de las seis de la tarde, es común observar a jóvenes reunidos bajo un árbol que se encuentra frente a un negocio dedicado a los videojuegos. La descripción sobre el tipo de convivencia en estos lugares es trascendental, porque algunos encuestados declararon que en el Zócalo tuvieron su primer encuentro sexual con una persona de su mismo sexo, quien le ofrecía dinero por dejarse hacer una felación.
Durante los fines de semana, en el Zócalo se reúne todo tipo personas, por lo que los clientes y los sexoservidores se mezclan y éstos son más difíciles de reconocer. Sólo entre ellos se identifican a través de un lenguaje corporal que incluye las miradas, los movimientos de las manos y las piernas, la forma de caminar, así como algunas señas sexuales discretas, este lenguaje favorece la comunicación entre el cliente y el sexoservidor al establecer el primer contacto. En este lugar, también visitado por turistas nacionales y extranjeros, los sexoservidores declararon tener clientes turistas, aunque en menor proporción, porque predominan los clientes locales. Debido al complicado encuentro entre el cliente y el sexoservidor, los turistas que buscan a un prostituto en esta zona están familiarizados con esta dinámica, coloquialmente denominada ligue.
Algunos sexoservidores que se pasean por el Zócalo tienen una apariencia chacal: rasgos varoniles y agresivos que dificultan identificarlos como homosexuales; en comparación con el tipo afeminado, peyorativamente conocido como loca. Los chacales no se consideran homosexuales, ya que asumirse como tales implicaría aceptar un papel femenino en la relación sexual, es decir, ser penetrados. Además, la mayoría de ellos prefiere las relaciones sexuales con mujeres; e incluso algunos tienen hijos y esposa. No obstante, aunque los entrevistados negaron ser penetrados por sus clientes, otros contactos contradecían sus negaciones.
Muy cerca del Zócalo, sobre el primer cuadro de Acapulco y los alrededores de la avenida Cuauhtémoc, se distribuyen algunos bares que son poco visibles por la abundante presencia de locales comerciales y el comercio ambulante. Por la noche, estos bares, cantinas, billares y cantabares –que aparentan estar orientados a heterosexuales– son visitados por los sexoservidores; quienes presumen tener encuentros sexuales con clientes de identidad heterosexual, generalmente de la población local o visitantes que ya conocen los sitios. Algunos de estos antros son El Pulpo, El Galeón, Las Puertas, El Cubo, La Plaza del mariachi, Puerto Rico, entre otros. De esta forma, el Zócalo y los centros de esparcimiento nocturno ubicados cerca de él forman parte de un circuito recorrido durante la noche y la madrugada por los trabajadores sexuales en busca de clientes.
Además, en esta zona, existen otros lugares que favorecen el encuentro sexual de la población local masculina y donde los sexoservidores también se relacionan con clientes. Estos sitios no son turísticos, pero son frecuentados por algunos trabajadores sexuales cuando escasean los turistas; es decir, en temporada baja o en los primeros días de la semana. Así, el mercado de artesanías Parazán (conocido por la población local como el Tepito de Acapulco), cines, baños públicos y cuartos oscuros son concurridos por visitantes de escasos recursos económicos, a pesar de la inseguridad y de la sórdida imagen urbana del área.
La segunda zona expuesta a la prostitución masculina es Playa Condesa, la cual se ubica en el Acapulco Dorado, a 500 mentros hacia el oriente de la glorieta de la Diana. Esta zona concentra una gran cantidad de bares y restaurantes económicamente accesibles, como Disco Beach, Mangos, y Barbarroja; así como varios comercios y centros de diversión, como el bungee. El comprender la morfología espacial de este lugar y vincularla con la dinámica homoerótica es difícil, por la complejidad de los elementos que la integran. A diferencia del Zócalo y sus alrededores, esta zona está integrada por un área de playa, un área rocosa, la avenida Costera Miguel Alemán, los hoteles gay friendly, y una amplia zona de influencia que incorpora servicios de hospedaje y de entretenimiento nocturno a la comunidad gay, en áreas contiguas a la avenida.
Algunos entrevistados afirman que Playa Condesa surgió como un lugar predilecto para la población gay, porque durante los años setenta era considerado como el espacio preferido por los artistas del medio del espectáculo nacional e internacional. Pero este lugar cuenta con un rasgo geológico que intensificó la atracción de la población masculina homosexual, y que se considera un factor de localización muy significativo para explicar la presencia de gays, homosexuales y de otras identidades sexuales en la playa. Este rasgo consiste en la presencia de una zona rocosa adyacente a la playa, que es visitada por una gran cantidad de hombres que atraviesan este obstáculo para llegar a una playa pequeña, muy privilegiada, discreta y de difícil acceso, con el fin de tener encuentros sexuales. Según los entrevistados, es un espacio poco vigilado por las autoridades e invisible para los turistas que se encuentran en hoteles, en la playa o caminando en la avenida; también es considerado como un sitio con un alto riesgo debido a los robos. No obstante, es frecuentado por quienes buscan una aventura homoerótica.
No hubo fuentes que explicarán desde cuándo se ocupa este espacio para los encuentros sexuales entre varones, pero se cuenta que famosos artistas (tanto nacionales como extranjeros) lo frecuentaban. Actualmente, desde el sitio en que esta barrera irrumpe la playa, es posible ver a hombres solos que caminan y tratan de acceder a esta zona, así como a parejas que se ocultan entre las rocas.
Aunque Playa Condesa es considerada de ambiente familiar, hay palapas que atienden exclusivamente a la comunidad gay que frecuenta Acapulco. Uno de los negocios más importantes de este tipo es el de La Güera, que se encuentra al extremo de la playa, donde inicia el área rocosa, e impide el establecimiento de otros negocios. Desde esta palapa, en los fines de semana es común observar turistas varones desplazándose hacia las rocas para tener encuentros sexuales ocasionales. También es habitual que los comerciantes ambulantes de artesanías estén dispuestos a ofrecer su cuerpo a los turistas que así lo deseen.
La predilección de los gays por estos lugares favoreció que, al otro lado de la Costera Miguel Alemán, se instalaran negocios dispuestos a atender la demanda de la comunidad gay, como Casa Condesa o Las Palmas, negocios que anuncian sus exclusivos servicios de hospedaje con atención preferente hacia esta comunidad. También hay sitios de entretenimiento nocturno, como las discotecas: Picante, Moons, Savage o Relax, entre otros que aparecen y desparecen temporalmente. Por otro lado, sobre la Costera Miguel Alemán se ubican los hoteles que se anuncian como gay friendly, es decir, son establecimientos que ofrecen servicios para los turistas gay. Entre estos lugares se encuentran Acapulco Tortuga, Romano Palace y Fiesta Americana Condesa-Acapulco.
La integración de estos elementos turísticos ha favorecido la creación de sitios de prostitución masculina sobre la avenida; en especial, en el crucero donde convergen la calle de los Deportes y la Costera Miguel Alemán: sitio en el que confluye la gente que va a las discotecas gay de esta zona. Esto sucede después de la media noche y durante la madrugada, hasta que éstas cierran. Además, algunas cuadras adelante están los travestís ofreciendo sus servicios.
De esta forma, Playa Condesa es un espacio homoerótico en el que la Costera Miguel Alemán funge como eje articulador entre la playa, las rocas, los hoteles gay friendly, y otros servicios dirigidos a los turistas gay. Esta interrelación entre la infraestructura turística y la dinámica espacial de los gays en la Condesa ha propiciado que los sexoservidores encuentren un lugar óptimo para tener un contacto con clientes turistas. Algunos entrevistados mencionaron tener su primer encuentro sexual con una persona de su mismo sexo a cambio de dinero (alrededor de 100 dólares), en esta playa.
En la actualidad, los componentes espaciales que intervienen para el desarrollo del turismo sexual en Playa Condesa forman parte del recorrido que los fines de semana y en temporada alta realizan los sexoservidores que buscan encuentros sexuales ocasionales con los turistas. Desde el medio día hasta la tarde, los sexoservidores de calle tienen la oportunidad de recorrer la playa y las rocas; alrededor de las seis, se trasladan al Zócalo; por la noche, se dirigen a las discotecas de la Condesa; y en la madrugada, se desplazan hacia las cantinas y los bares del Centro. Esto puede ser un día habitual de un sexoservidor en búsqueda de uno o varios clientes, si es que no hay alguno que pague sus servicios durante el día o la noche, como ocurre con frecuencia.
Ambas áreas, Playa Condesa y el Zócalo, reciben influencia de turistas nacionales y extranjeros, pero con una marcada diferenciación en la dinámica de contacto o ligue entre el sexoservidor y el cliente, así como en el momento de establecer tarifas y de realizar los tratos. Los clientes de Playa Condesa, en su mayoría turistas, pagan alrededor de 500 pesos, o más, por hacer sexo oral al prostituto, y más de 700 pesos por un encuentro íntimo en una habitación de hotel. En el Zócalo y las cantinas al rededor, donde el cliente es predominante local y de bajos recursos económicos, las tarifas oscilan entre los 200 y 300 pesos.
Si se toma en cuenta el modelo teórico de Opperman (1999) sobre turismo sexual –en el que explica que esta modalidad no sólo se relaciona con las actividades sexuales comerciales, sino que incluye otras formas de encuentros sexuales, basadas en las intenciones reales del viaje; el tipo de intercambio monetario; la duración y el tipo de relación entre el sexoservidor y el cliente; y el modo de encuentro sexual–, es necesario incluir otros espacios, distribuidos en el Zócalo y Playa Condesa, que favorecen los encuentros sexuales. Entre estos espacios se puede mencionar un bar ubicado en Playa Icacos, frecuentado por militares o las fiestas organizadas en las exclusivas residencias del fraccionamiento Costa Azul por grupos con poder económico y político -a las que asisten gente reconocida-, según cuentan los entrevistados.
Otros espacios públicos apropiados por los jóvenes sexoservidores son los centros comerciales como Galerías Diana y la Gran Plaza. Los entrevistados reconocieron que en estos lugares hay sexoservidores muy jóvenes, que combinan esta actividad con sus estudios; por lo que recorren el área durante la tarde en busca de clientes locales o turistas. Sin embargo, al mismo tiempo estos lugares funcionan como espacios para el ligue amoroso entre dos hombres, sin que haya una relación sexual ni intercambio monetario al respecto.
La identificación, observación, análisis y descripción de los lugares permitió realizar una tipología de la dinámica de la prostitución masculina hombre-hombre relacionada con el turismo; la cual se explica a continuación y se representa en el mapa 1.
a) Espacios abiertos al sexoservicio. Son los sitios que permiten el libre tránsito de personas a cualquier hora y que no están sujetos a un propietario privado; esto permite que los sexoservidores puedan transitar sin tener que pagar un costo de admisión. Por ejemplo: el Zócalo, Playa Condesa, las Rocas y la avenida Costera Miguel Alemán, (desde la Condesa hasta el cruce de la calle de los Deportes).
b) Espacios cerrados, con predominio de turistas gay. Consisten en espacios privados en los que el acceso al público frecuentemente está sujeto a costo. Son centros nocturnos donde los sexoservidores deben pagar para entrar; o, si trabajan como meseros, bailarines o animadores, deben pagar su salida. Ejemplos: Picante, Moons, Savage, Dimas, entre otras discotecas que aparecen de manera temporal. Éstos son los espacios preferidos por los turistas gay porque ofrecen mayor seguridad, y porque ahí es posible obtener los servicios sexuales al interior del negocio.
c) Espacios cerrados, con predominio de clientes locales. También son centros nocturnos de capital privado, pero el acceso a ellos es sin costo, aunque entrar implique a veces la obligación de consumir bebidas. Por ser relativamente económicos, estos lugares son visitados por gente con bajos recursos. A diferencia de los anteriores, a éstos asisten mujeres, en algunas ocasiones travestís y gente que asume una identidad heterosexual. Los sexoservidores frecuentan estos lugares cuando es temporada baja o cuando no han logrado contactar con un cliente que requiera sus servicios durante la noche. Algunos de estos sitios son El Pulpo, El Galeón, Las Puertas, El Cubo, La Plaza del mariachi, Puerto Rico, entre otros bares, cantinas, cantabares y billares. Como algunos taxistas consideran estos lugares inseguros y peligrosos para los turistas, no es común que éstos los frecuenten, si no están familiarizados con la zona y el ambiente.
d) Espacios mixtos. Se decidió colocar en esta tipología a los centros comerciales, caracterizados por concentrar muchos comercios y servicios de entretenimiento, como máquinas de videojuegos y cines. Estos espacios son poco visitados por sexoservidores experimentados, pero muchos estudiantes (en ocasiones uniformados) acuden a ellos para ofrecer sus servicios. Son también lugares óptimos para el ligue entre la población local y/o los turistas. El tipo de ligue que ocurre en estos centros no necesariamente debe catalogarse como sexoservicio.

e) Alojamiento gay y gay friendly. Lo conforman los hoteles que ofrecen alojamiento a la comunidad gay, lo cual permite que los sexoservidores entren a las instalaciones a consumar los servicios para su cliente. La mayoría de los entrevistados declaró no tener ningún problema de entrar a los hoteles; mientras esto se haga de forma discreta.
f) Alojamiento de paso. Agrupa los hoteles y moteles frecuentados por la población local al momento de requerir los servicios del sexoservidor. Estos se encuentran en la semiperiferia de la zona turística; es decir, en un área de transición entre la zona turística y la habitacional, surgida por la consecuente expansión urbana y residencial del auge turístico.
g) Otros espacios de encuentro sexual. En esta categoría están los espacios cerrados que favorecen los encuentros sexuales entre la población local y, en menor proporción, los turistas. Entre estos espacios están los cines, baños públicos y cuartos oscuros. Estos sitios también son visitados por los sexoservidores, aunque con menor frecuencia, y por personas que no se dedican al sexoservicio pero a quienes se les ofreció dinero sin que lo hayan solicitado. En otras palabras, en estos lugares las relaciones entre el cliente y el sexoservidor son más ambiguas.

Discusión:
Hasta el momento, los modelos teóricos que explican el turismo sexual sólo hacen referencia a las relaciones entre los visitantes y el trabajador sexual, y a las implicaciones socioeconómicas de éstas. No se ha profundizado en el análisis espacial de fenómenos relacionados con la distribución local, los factores de localización y la dinámica territorial de la prostitución. Además, la mayoría de los estudios se basa en casos de prostitución femenina en los países menos desarrollados, por lo que además de ser novedoso este estudio, abre un campo de estudio para el análisis de las heterotopías espaciales (Vargas, Lorenzo, 2007) relacionadas con el turismo.
No se ha mostrado el suficiente interés por analizar el desplazamiento de otras identidades sexuales tanto hacia las regiones menos desarrolladas, como hacia las más desarrolladas. Por ejemplo, el de las comunidades gays que desean participar en las Marchas del orgullo y en los carnavales, conocidos como Mardi Gras, en ciudades como San Francisco, Nueva York, Sydney, Ámsterdam, Berlín, entre otras. Cabe mencionar que actualmente el gobierno de la Ciudad de México está interesado en un centro turístico gay friendly; es decir, desea fomentar el turismo de las diversas identidades sexuales, pues considera que la ciudad tiene la infraestructura y los atractivos necesarios para estos grupos de población.
En internet y en publicaciones locales orientadas a los grupos gay, también es posible encontrar un inventario de lugares (de otras ciudades de México) donde el turista puede tener encuentros con personas de su mismo sexo. Además, con el apoyo de páginas electrónicas es factible conseguir información sobre sitios de prostitución masculina; lugares de ligue; servicios de alojamiento gay y gay friendly; y establecer contactos con la población local a la que se le puede pagar por la estancia u otros servicios.

Delimitar y diferenciar las zonas de prostitución permite a las autoridades correspondientes, y a los interesados, replantear las estrategias para reducir la prostitución. En Acapulco, por ejemplo, los espacios abiertos al sexoservicio (el Zócalo, Playa Condesa, las rocas y la Costera Miguel Alemán, donde se reúnen las familias, los turistas y la población local; y a donde van personas de diferentes estratos económicos) son lugares propensos para iniciar a los adolescentes en la prostitución masculina; en especial, a aquellos cuya condición social, familiar y económica es altamente vulnerable.
Una de las instituciones encargadas de reducir la prostitución infantil es el DIF municipal, que ha identificado puntos de prostitución y se encarga de librar a niños que han sido víctimas del comercio sexual. El trabajo de estas instituciones es sólo un pequeño esfuerzo para solucionar los problemas que surgen de la prostitución. Sin embargo, la participación activa de instituciones gubernamentales y de asociaciones civiles, –como Acasida o Gavih, que ofrecen pláticas y realizan pruebas de VIH a sexoservidores– ha sido necesaria para la prevención de las ETS. Al reconocer los lugares de prostitución, la investigación evidenció el limitado conocimiento y la falta de atención de estas zonas por parte de las autoridades estatales de salud, en comparación con la organización que tienen las asociaciones civiles.
Lo mismo sucede con las estrategias de prevención para disminuir los riesgos de salud pública como las ETS. Aunque la mayoría de los entrevistados mencionó conocer estas enfermedades, así como las formas de evitarlas, las asociaciones civiles en lucha contra el sida están conscientes de que algunos sexoservidores ignoran las formas de transmisión sexual, y de que otros no usan preservativos porque de ese modo obtienen mayores ganancias.

Conclusión:
Entre los atractivos y servicios turísticos de Acapulco se hallan los que están abiertamente orientados a la comunidad gay. La apertura de estos servicios específicos ha asegurado el desarrollo de espacios dedicados a la prostitución masculina, sin soslayar los que ya existían por tradición, cada una con sus características particulares. Es decir, durante la investigación se descubrieron espacios dedicados a la prostitución masculina que no se limitan exclusivamente a la zona turística, sino que se encuentran diseminados en la zona tradicional del puerto. Cabe mencionar que los lugares vinculados con el turismo sexual requieren de un ambiente de anonimato, en el que las personas sientan confianza para comportarse como no lo harían en su lugar habitual; porque sí lo hicieran, serian estigmatizados por sus deseos sexuales. Conocer la dinámica del turismo sexual, desde una perspectiva espacial y con atención a las diversas identidades sexuales, permitirá llevar a cabo estrategias y políticas efectivas de salud para prevenir las ets.

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